Día perfecto
Lo maravilloso de tener un día perfecto es, en parte, que cuando amanece no tienes ni idea de que lo va a ser. De hecho, tardas en darte cuenta porque la perfección de ese miércoles está llena de logros pequeños que, ya por la tarde, empiezas a asimilar soñando que a veces la justicia existe. Porqué no. Quizás ha llegado el día de empezar a recoger algunos de los jugosos frutos que con tanto esfuerzo hemos sembrado, y mañana será otro día.


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