Para fugitivos
Al parecer, huir es poco glorioso. Lástima, porque es muy agradable. La huida proporciona la más formidable sensación de libertad que se pueda experimentar. Te sientes más libre huyendo que si no tienes nada de lo que huir. El fugitivo tiene los músculos de las piernas en trance, la piel temblorosa, las fosas nasales palpitantes, los ojos abiertos.
El concepto de libertad es un tema tan manido que las primeras palabras me hacen bostezar. La experiencia física de la libertad es otra cosa. Uno debería tener siempre algo de lo que huir, para cultivar esa maravillosa posibilidad. De hecho, siempre hay algo de lo que huir. Aunque sólo sea de uno mismo.
La buena noticia es que se puede huir de uno mismo. La parte de uno de la que huimos es la pequeña cárcel que el estado sedentario instala en cualquier parte. Uno prepara el petate y si te he visto, no me acuerdo: el yo se siente tan sorprendido que se ovida de dárselas de carcelero. Uno puede librarse de sí mismo igual que puede librarse de sus perseguidores.
Amélie Nothomb: Ni de Eva ni de Adán. Anagrama. Barcelona, 2009.

Adoro los libros que se leen en dos sentadas, como éste, que te hace disfrutar de una buena historia de forma sencilla y ágil. Libros que enganchan desde la página uno y da pena terminar.
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Eh... me has picado, voy a leerlo :D La autora es maravillosa.
Te va a encantar. Un beso y ¿hasta pronto?
hola guapas espero que hasta el viernes!!!!