Festival feminista
Publicado en Diagonal:
SE CELEBRA UNA NUEVA EDICIÓN DEL LADYFEST SPAIN
Todas las chicas juntas
jeudi 15 mai 2008.
¿Otro festival más ? ¡Claro que no ! Ladyfest Spain, dedicado a celebrar y visibilizar la música hecha por mujeres, inundará Madrid de conciertos, talleres y actividades del 15 al 18 de mayo. Hablamos con sus organizadoras.
Breve manual para navegantes : Ladyfest es un festival que no depende de instituciones ni empresas con ánimo de lucro, se organiza desde abajo y se proclama abierta y orgullosamente feminista. No es, obviamente, un festival sólo para mujeres, sino para mentes abiertas y con espíritu lady. Ladyfest- Spain (LFS) es una de las muchas paradas de esta iniciativa que empezó como festival pero acabó siendo movimiento : desde la primera edición, que tuvo lugar en Olympia (Washington, EE UU) en 2000, los ladyfest locales se han ido multiplicando a lo largo del mundo, fieles a la filosofía ‘hazlo tú misma’. En 2001 ya eran cuatro las ciudades que organizaban su propio festival y en los años siguientes se han ido sumando multitud de localidades a lo largo de EE UU y Europa. Por aquí pudimos disfrutar de una primera edición madrileña en 2005, y hace un año se celebró el primer Ladyfest Sur en Sevilla. LFS ha conseguido presentar una excelente programación, que reúne a grupos locales, internacionales y figuras míticas como Lydia Lunch. ¿Por qué ha pasado tanto tiempo entre una edición y otra ? María, una de las organizadoras, explica que “lo más difícil de esta iniciativa es el carácter autogestionado. Es un proceso largo y complejo porque hay que implicar a la comunidad, hacer entender que no es una iniciativa que corresponde a un colectivo únicamente, ni una empresa, sino que aquí todas somos voluntarias y que Ladyfest se construye con la contribución de muchas personas”. Así, frente a quienes enfrentan en una dicotomía lo lúdico y lo político, en LFS consideran que “el festival lo que pretende es mostrar que las mujeres SÍ hacemos cultura y esto ya es un hecho político”. “El festival participa de la vida política de la ciudad, así como de la artística, y con todo esto hacemos una fiesta, ya lo decía Emma Goldman”, añade. LFS se ha ido construyendo poco a poco desde su ubicación en el espacio autogestionado Patio Maravillas, en un proceso en el que “nos hemos comprometido con otras iniciativas políticas, hemos realizado conciertos, talleres charlas, un montón de cosas”. Orgullo y prejuicio A pesar de que vivimos en tiempos paritarios y buen rollistas, puede resultar incómodo declararse feminista. ¿Se han enfrentado las chicas de LFS a muchos prejuicios ? María comenta que “dentro de la escena musical son palabras mayores. Un posicionamiento político asusta, pero más aun el definirse como feminista, lo cual es una salida del armario político”. Y eso que queda mucho camino por recorrer : “Todavía son los chicos los que se animan a coger la guitarra más que las chicas y eso no es por una cuestión natural, sino porque las niñas no tienen unos referentes directos”. “También, como en el resto de la historia, la invisibilización de la contribución de las mujeres en la música”, que en muchos casos ha sido ignorada o reducida a la categoría de anécdota. Por no hablar del “paternalismo y condescendencia con que se trata a veces a las mujeres : todavía hay quien después de un concierto te aconseja cómo tienes que tocar”. Iniciativas como LFS sirven para abrir una brecha en este panorama y transformarlo : “Ponerse en marcha, hacer, tomar la iniciativa, pasar a la acción, celebrar y tomar conciencia feminista han ido mejorando la escena musical. Como decían Sleater Kinney, ‘no hemos venido aquí con la banda, nosotras somos la banda’”. A pesar de que LFS trata de visibilizar la creatividad femenina, son conscientes de que no todas las mujeres parten de la misma situación. Es difícil implicar y hacer partícipes a quienes están atravesadas por otras discriminaciones y cuentan con bagajes culturales distintos, como las mujeres migrantes, ancianas, discapacitadas... Para María, “es importante atender al factor de la doble invisibilización. El festival tiene una línea cultural muy definida, las propuestas que llegan suelen ser también dentro de un espectro cultural concreto, y tendría que repensarse la manera de incluir a mujeres de distintos estratos. Lo hemos intentado con el taller de punto, incluyendo a mujeres mayores, pero aún tendríamos que afinar más”.



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