Matadora
La otra noche soñé que era torera. Tenía a mi alrededor un séquito de ayudantes y un grupo de seguidores que alababan mis pases y maneras. Pero no me gustaban los toros ni el mundo del Toro y no tenía ni idea de cómo había llegado a esa situación. Supongo que por inercia. Entonces, me encontraba vistiéndome antes de la faena. No había altares ni santos en la estancia. El traje era normal, de torero, pero en cada pierna usaba una media de color diferente y las dos eran de rayas, como si estuviera metiéndome en la piel de un arlequín cutre en lugar de ser una matadora. Pensaba en la sangre roja sobre la arena, recordaba su olor y me horrorizaba. Me veía ante un toro y no concebía cómo había podido bajar al ruedo tantas tardes, más aún, como había logrado salir ilesa y airosa. Yo era minúscula ante una bestia negra y preciosa, que a mi lado visualizaba gigantesca como una montaña, rememorando anteriores hazañas entrando de lado a matar. No quería hacerlo más, estaba cagada y no me quedaba otra: si lo había conseguido tantas veces, podría hacerlo una más, sólo había que superar el pánico de ese instante. No lo hice, me desperté.


Meneame
del.icio.us
Prometo no hablar nunca más de toros y toreros antes de irnos a dormir... pero me quedo con las ganas de contarte los detalles ¡Qué bruja soy!
Cuenta, cuenta
En otra sesión de birrinas :-9