A vueltas con Eros
He soñado, sueño que estoy a tu lado, y te beso muy suave en la boca. Despacio. Cierro los ojos mientras huelo tu pelo. Pronuncio tu nombre, y en tu oído susurro: soy tu compañero, vamos juntos, dame la mano. Cojo tu mano. Ahora te quitaré la ropa, no toda. Con mucho cuidado. No hay prisa. No hay tiempo.
Tendidos, con tiento, acaricio tu rostro con las yemas de mis dedos. Eres tan hermosa. Quisiera despertar siempre en tus ojos. Para siempre caer en ellos, como tú caes ahora en mis manos. Para siempre. La caricia de mi mano, mis labios te acarician. Mi boca en tu cuello, en tu pecho saborea la dureza templada, la tersa ternura de tus pezones. Me nutro de ti. Ya sólo vivo de ti. Sólo por ti, de tanta vida, me estoy muriendo. De tanto gozo, me estoy viviendo. Mi boca y tu boca, mi boca y tu ombligo, tu vientre y mi boca, y mi cara que te roza por encima de las braguitas, y entonces tu aliento sonoro y un escalofrío. Acaricio tus piernas. Beso tus muslos, me gusta cómo hueles. También quiero saber a qué sabes. No tengo prisa (tengo toda la eternidad por delante). No tengo tiempo. Y mis dedos te tocan, mi rostro te toca, mi boca te toca; mis dedos, mi rostro, mi boca te tocan te palpan te pulsan te rozan. Lenta y suave, mi lengua donde tan suave eres. Ahí, donde no hay tiempo, quiero estar todo el tiempo. Ahí, donde no hay tiempo, y sí esta sed, sed de ti. Sola sed de tu agua, pues también te quiero así, líquida, mielosa, adentro mío, cálida copa de rocío iluminado por la luna, viento del sur que me trae brisa y locura, savia o jugo de la fruta más sabrosa, de la rama más fresca (después será tu carne, entreverada de alma, cuando yo esté dentro de ti, tú dentro de mí). Y saciado, de tanta boca que alza, danza y me marea, ya no tengo sed (la tendré más tarde). Y lleno al fin de ti, feliz, felices, comienzo de nuevo, y te beso muy suave en la boca
Por Fernando Nombela


Meneame
del.icio.us