El pelirrojo
Te he visto desde el autobús. Sentada junto a la ventana, con la cabeza lánguida apoyada en el dorso de la mano, miraba a través del cristal el paisaje urbano y difuso desde la distancia que facilita viajar aunque el trayecto deambule por un entorno tan rutinario como el destino final. Semáforo rojo. El bus se detiene y mis ojos se entornan asombrados al cruzarse con los tuyos. Desde la calle, sostienes mi mirada y cambia el disco sin que des un paso adelante. No sé quién eres pero te reconozco. No parpadeo, tú tampoco. Verde mar alrededor de tus pupilas fijas en las mías, rostro blanco decorado de pecas y pelo color mandarina natural. Superas cualquiera de mis locas fantasías. El cruel autobús avanza y me giro y desapareces… pero retengo tu imagen mientras me aleja de ti. Corro a la puerta y me apresuro a bajar en la siguiente parada. Inútil intento; te he perdido y he vuelto a perderme en la ciudad. Esta vez no me importa. He aprendido a cultivar la paciencia y sé que pronto coincidiremos en una línea de largo recorrido.
Materiales para un cuento a-fortuna-do


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Y ese trayecto cambiará la vida...