Sueños para otro mundo
PATRICIA RAFAEL - Madrid - 26/01/2008 20:40
La cita era a las 10 de la mañana en el poblado madrileño de Cañada Real Galiana. El objetivo: denunciar la realidad de sus más de 40.000 habitantes. El asentamiento se convirtió en la sede de uno de los talleres que se celebraron ayer en la capital dentro del Foro Social Mundial (FSM).
Bajo el lema "Otro mundo es posible, ¡Otro Madrid también!", la ciudad acogió 22 debates sobre el cambio climático, el derecho a una vivienda digna o la lucha contra el fascismo. Por primera vez en sus siete años de existencia, el foro tiene múltiples sedes repartidas por todo el mundo.
Varias ciudades españolas se sumaron a los actos: Barcelona reunió unos 3.000 participantes en diversas actividades y en Córdoba 500 personas organizaron una batucada contra el neoliberalismo.
Crisol de nacionalidades
El FSM, que nació como reacción al Foro Económico Mundial de Davos, denuncia las desigualdades entre Norte y Sur. Para ello, cuenta con el apoyo de intelectuales como el teólogo Leonardo Boff, en Rio de Janeiro (Brasil), o Carlos Taibo, en Madrid.
Uno de los ejes del FSM es analizar cómo lo global afecta a lo local. Así lo hizo en Cañada Real Galiana, donde se mezclan chalés con chabolas sin agua corriente ni electricidad.
Un pasacalles, que reunió a más de 300 personas, recorrió sus diferentes zonas: comenzó en el sector V, en el que la mayoría de sus habitantes son marroquíes, pasó por El Gallinero, donde más de 500 rumanos malviven en chabolas y finalizó en la parroquia de Santa María de la Cabeza, cerca del vertedero de Valdemingómez.
http://www.publico.es/espana/041767/suenos/mundo/forosocialmundial
Esto pasaba en octubre de 2007:
MADRID / VECINOS DE LA CAÑADA REAL SE MANIFIESTAN CONTRA LOS DERRIBOS Y LOS INTERESES ESPECULATIVOS EN LA ZONA
El derribo, política de vivienda en Madrid
Jueves 1ro de noviembre de 2007.
La convocatoria de la comunidad Islámica de Valdemingómez, tras los derribos de 25 viviendas el 9 de octubre, logró unir finalmente a todos los colectivos presentes en la Cañada al grito de ‘Legalización sí, derribos no'.
Una multitud de medios de comunicación acudía el pasado jueves 18 de octubre ante los escombros de la casa derruida a primera hora de la mañana por las escavadoras del Ayuntamiento, en el Sector 5 de la Cañada Real Galiana, situado en el límite entre Vicálvaro y Rivas Vaciamadrid. Las duras imágenes del desalojo y de la resistencia de los vecinos y vecinas dieron lugar en los días sucesivos a una cobertura mediática sin precedentes para una barriada invisible hasta ese momento. Con 30 años de historia y 16 kilómetros en este tramo, las referencias a la Cañada y a sus aproximadamente 50.000 habitantes quedan reducidas en los archivos de prensa a las páginas de sucesos. Las alusiones en prensa suelen estar ligadas, casi siempre, a términos como marginalidad, chabolismo o ilegalidad; términos repetidos en la mayoría de los medios estos días y que, según las quejas de los vecinos, no reflejan la realidad tan heterogénea que conforma la Cañada. Un dibujo más fiel de esta diversidad ha sido las recientes reuniones en las que representantes vecinales de los distintos sectores, organizaciones sociales presentes en la Cañada (Parroquia de Santo Domingo de La Calzada, Asociación El Fanal, Asociación de Vecinos del Sector 5...) y organizaciones llegadas de otros puntos para dar su apoyo, han iniciado un proceso que pretende organizar una resistencia común, capaz de incluir las diferencias y gestionar soluciones adecuadas a cada caso. Otro objetivo inmediato de las asambleas es consensuar acciones conjuntas que denuncien la situación de abandono y la nula implicación de las administraciones para garantizar sus derechos básicos. Luchas por la regularización La Cañada no es un poblado chabolista, desde principios de los ‘70 sus habitantes han luchado por regularizar la situación de sus viviendas. Otros tramos habitados de la misma cañada fueron regularizados a su paso por San Fernando de Henares y Coslada a partir de 1998, cuando la nueva Ley de Vías Pecuarias de la Comunidad de Madrid permitió modificar el trazado de las cañadas ante determinadas ocupaciones de los terrenos. La voluntad política en este caso parece ser bien distinta. No es la primera vez que degradación y especulación van de la mano, el abandono previo es un denominador común en casi cada desalojo producido en otros barrios y ciudades. El episodio del 18 de octubre fue el último de un proceso que se ha acelerado recientemente ante el avance de los nuevos planes urbanísticos, el Ensanche de Vallecas, Valdecarros, Los Berrocales... La línea que dibuja la Cañada es un horizonte cada vez más cercano para estas macrourbanizaciones de nueva construcción. Regularización, expropiación, realojos... Los habitantes de la Cañada reflexionan sobre las distintas opciones, denuncian el “trato brutal y denigrante” que han recibido por parte de la Administración y demandan que, de un modo u otro, la solución al conflicto integre el respeto a sus derechos fundamentales.

http://www.diagonalperiodico.net/spip.php?article4780


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