Oh cielos
De vuelta a las responsabilidades!

De vuelta a las responsabilidades!

Un día te levantas contento, con ganas de dar y recibir. Repartes alegría y recibes un golpe en la cara. La culpa es tuya, eres un ingenuo.
Al día siguiente sales a la calle por obligación, mirando alrededor con resentimiento y dolor de dientes. Las cosas son así. Deberías ser más sociable.
Ahora caminas sin cruzar la mirada con nadie, así no te mentirán. La sinceridad no vale tanto si hay alguien a tu lado.
Reconoces a un amigo y te retira el saludo. Da igual. Lo importante es no estar solo.
Te gusta el sol y te escondes en la umbría. Todo vale si es por disfrutar, aunque no lo merezcas.
No entiendes nada y no lo puedes evitar: La gente te da miedo. A mi también.
Golpes Bajos: No mires a los ojos de la gente
Al parecer, huir es poco glorioso. Lástima, porque es muy agradable. La huida proporciona la más formidable sensación de libertad que se pueda experimentar. Te sientes más libre huyendo que si no tienes nada de lo que huir. El fugitivo tiene los músculos de las piernas en trance, la piel temblorosa, las fosas nasales palpitantes, los ojos abiertos.
El concepto de libertad es un tema tan manido que las primeras palabras me hacen bostezar. La experiencia física de la libertad es otra cosa. Uno debería tener siempre algo de lo que huir, para cultivar esa maravillosa posibilidad. De hecho, siempre hay algo de lo que huir. Aunque sólo sea de uno mismo.
La buena noticia es que se puede huir de uno mismo. La parte de uno de la que huimos es la pequeña cárcel que el estado sedentario instala en cualquier parte. Uno prepara el petate y si te he visto, no me acuerdo: el yo se siente tan sorprendido que se ovida de dárselas de carcelero. Uno puede librarse de sí mismo igual que puede librarse de sus perseguidores.
Amélie Nothomb: Ni de Eva ni de Adán. Anagrama. Barcelona, 2009.

Adoro los libros que se leen en dos sentadas, como éste, que te hace disfrutar de una buena historia de forma sencilla y ágil. Libros que enganchan desde la página uno y da pena terminar.
Llega la primavera, las estatuas salen a la calle, las flores de los árboles brotan, los estornudos aumentan, se multiplican las variedades de frutas y de apetencias...

Dicen que todos los días se aprende algo. Hoy, al menos, he sido consciente de que sé bostezar mentalmente y fisicamente pero sin necesidad de abrir la boca ni mostrar aburrimiento, somnolencia, cansancio...es más, pareciendo despierta e interesada por lo que me están contando. Tiene la ventaja de permitir salir del paso sin quedar mal mostrando todos los empastes dentales mientras las lagrimillas escapan por la comisura de los ojos, pero también el inconveniente de que si lo que te están contando es relevante, más pronto que tarde te pillarán y pensarán que eres bobo/a o no estás en lo que estás, es decir, "babia" es tu planeta de residencia. Hoy he estado bostezando (no lo he podido evitar) hacia adentro todo el día, y me he sentido feliz y virtuosa por ser capaz de hacerlo.
El libro de Lucía Etxebarria Ya no sufro por amor, ofrece consejos para evitar enredarse en relaciones que, por distintos motivos, nos hacen infelices. AL hablar de la dependencia emocional a la que muchos hombres y mujeres tienden (o tendemos) a padecer; es decir, esa supeditación o sumisión que si no llega a ser el germen, sí sustenta un montón de relaciones dañinas, la autora se refiere así a los yonquis del amor:
La sociedad occidental está plagada de yonquis del amor. O, más bien, yonquis de un muy particular concepto de amor que no tiene nada que ver con la idea de una relación libre, sana, consensuada y mutuamente respetuosa entre dos personas, sino con la de un enredo agotador y tormentoso que perjudica en principio al bienestar emocional y, por fin, a la salud e integridad física. En ese sentido, el amor es la droga más dura.
Más adelante y después de varios capítulos escritos con enorme fluidez, acertado sentido del humor sobre algunos aspectos muy duros de las relaciones humanas, Etxebarria ennumera los 10 mandamientos de una relación (más o menos) feliz. Porque es el número mágico y porque me gusta el contenido, destaco el séptimo:
Nunca renuncies a lago que sea muy importante para ti con tal de conseguir su afecto. (...) Nunca cedas terreno emocional a cambio de afecto, porque lo único que conseguirás es que la otra persona pida más y más y nunca te dé. Si en una relación vas a empezar a perder parte de ti misma, de tu personalidad, de lo que te define, eso no es una relación: es un secuestro.
No me resisto a añadir que más adelante, en el octavo mandamiento, recuerda que todxs somos iguales, porque estoy totalmente de acuerdo: Cuando empieces a pensar tonterías como "no le merezco" o "es demasiado bueno para mi", vas mal. Estás empezando a ser dependiente.
Aunque estos días ha regresado el frío, la primavera está a la vuelta de la esquina, un buen momento para consumir un libro aspirina que sane los dolores musculurares derivados de la astenia.

Lucía Etxebarria: Ya no sufro por amor. Madrid, 2007. Ediciones Martínez Roca, S.A
Soy una privilegiada: Hoy, día laborable y en horario de trabajo, he estado en el parque del Retiro.
Me hago una foto a mi misma gracias a una pieza de la exposiciòn temporal que hay dentro del Palacio de Cristal. No sigo; si quieres más datos, mejor te acercas un día de estos y lo ves con tu propia retina. De paso, respiras un poco de aire puro.
Así se titula uno de los cinco cortos premiados en el concurso de guiones "Menos es más", en el que han participado estudiantes de secundaria. Se trata de un proyecto institucional que nació el año pasado para sensibilizar contra la violencia y educar en igualdad. El resultado son cinco cortometrajes escritos por jóvenes que serán enviados a los centros educativos en formato dvd.
Nunca es tarde para hacerte valer
Dirección: Gracia Querejeta
Guión: Bianca Ancares
Interpretación: Malena Alterio
La sabiduría suprema es tener sueños bastante grandes para no perderlos de vista mientras se persiguen.
William Faulkner
(El dibujo es de Andrómeda)