Ilegalidad
La forma de patrullar de algunos policías consiste en esperar en la calle, en las bocas de mentro, las bocanadas de gente que salen para pedir la documentación a los extranjeros que consideran sospechosos de ser ilegales. Ser marroquí, cubana, nigeriano, rumana... es indicio de ser un sin papeles, porque sólo les paran a ellos. Es indignante y más de una vez me han dado ganas de preguntarles porqué no me piden a mi el carné. Con la misma indignación se movía por Madrid una amiga boliviana; por eso, el día que la policía le pidió los papeles al salir del metro en Avenida de América, mostró sus papeles en regla y preguntó a los agentes si lo que estaban haciendo era legal, porque Rubalcaba había dicho que no iba a haber más cupos para detenciones de inmigrantes. Me hubiera gustado ver la expresión de sus caras al comprobar que una Indígena de los Cojones sabía el nombre del ministro del Interior. Estuvo dos días en el calabozo, acusada de obstrucción. Ahora se ha celebrado el juicio contra ella, y la acusación ha mutado a insultos a la autoridad y a posible terrorista porque llevaba un teléfono móvil. Intentó grabar su detención porque no se fiaba de que lo que le fuera a ocurrir estuviera dentro de la legalidad. Me lo contó con satisfacción por haber exigido sus derechos de ciudadanía, y orgullosa me hizo buscarle en internet el artículo sobre su caso que publicó el periódico Latino, para enseñárselo a su familia.


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