Adiós Paul
Se ha ido otro de los grandes, Paul Newman. Ahora forma parte de las estrellas del firmamento.
Se ha ido otro de los grandes, Paul Newman. Ahora forma parte de las estrellas del firmamento.
He pasado por la estación fantasma y se me ha encogido el corazón al ver que seguías ahi, con aspecto de naúfrago, esperando que parase algún tren.
El verano se va y en su partida la piel recupera su blanco nuclear y los escotes disminuyen. La simpatía del señor del estanco empieza a hibernar y ya no me da los buenos días, no me dice ni hola. Espero que el verano próximo, cuando sus ojos y mis tetas se encuentren de nuevo, se acuerde de mi y vuelva a sonreirme.
Aún no sé de que parte de mí brotaron unas irresistibles ganas de verte. Te busqué. En tu oficina me dicen que estás fuera en una reunión, en el centro. Cojo el metro para llegar veloz al lugar en el que estás, pero (es mentira, no vuela) y llego demasiado tarde. Acudo a comer a un restaurante cercano que sé que te encanta. El pollo al curry supera a duras penas la boca del estómago porque un inquietante nudo trata de impedirle el paso. Estoy muy nerviosa, segura de que aparecerás en cualquier momento. Mientras tomo café con hielo pienso dónde narices puedes estar. ¡Ajá! Ya lo tengo... y me dirijo a toda prisa al café que frecuentas con tu portátil para conectarte vía wifi. Una estupenda infusión de milflores me ayuda a ver la situación con más claridad y, decidida, obligo a mis pies a acercarme con seguridad hacia tu casa. Pulso el 2º A del interfono pero el silencio es la única respuesta que recibo. Estoy desolada, con los ojos vidriosos (por tristeza, no por impotencia, pues cosas así sólo le pasan a los que están como cabras y hace tiempo que asumí mi condición de loca de remate), e intento llamarte pero tu número de teléfono no está en mi lista de contactos, lo borré hace tiempo, igual que hice con tu dirección de correo electrónico. El intento de buscar tu contacto me anima a jugar con el iPhone (ya se sabe, una cosa lleva a la otra...) y leo un e-mail recibido desde mi blog: He descubierto tu mundo de casualidad y me encanta que existas. Mi cabeza da un giro y emprendo el regreso casa. Camino erguida, los hombros echados hacia atrás, elevada la barbilla. Por fin no estás en mi vida. ¡Qué felicidad!
Dos amigas conversan:
- Tenemos que echarnos un amante este invierno.
- ¿Qué dices...? ¿...Una manta?
- Sí, eso también.
... Árboles
La clave para conseguir trepar por un árbol es que no subas en vertical. Trepar a los árboles ya es bastante difícil como para encima querer desafiar por completo a la ley de la gravedad. Procura mantener el cuerpo en diagonal respecto al árbol mientras rodeas el tronco con los brazos y subes poco a poco. Es difícil que te hagas daño al trepar a un árbol, pero si te caes de uno, seguro que te pasa algo. Trepa con precacución.

BUCHANAN, ANDREA y PESKOWITZ, MIRIAM: El libro peligroso para las chicas con espíritu independiente y talento para los problemas. Barcelona, 2008. Ed. Paidós.
Un cine (invita él). Unas tostas (pago yo). Dormimos (poco) en su casa prestada. Camino del alba lo hacemos en el salón, en la ducha, en la cama. Desayuno temprano en un bar. Me tengo que ir. Me acompaña paseando bajo un cielo que amenaza lluvia. Aún hay tiempo. Entramos a una exposición vacía de público. Le arrastro a la oscuridad de la sala de proyecciones. Nos comemos a besos. El autobús nos acerca (ahora) a mi casa más rápido que nuestros pies. Revuelto de sábanas húmedas de chiribiri y deseo. Otro café. Me marcho. Tengo reunión familiar. –Quiero estar contigo. Voy contigo.-Es (¡demasiado!) pronto para que conozcas a mis padres.
Hoy me he levantado macarra, me he metido en los pantalones pitillo y he retrocedido, como succionada por un agujero negro, a los viejos tiempos.
The Black Crowes - Hard to Handle

Siento que se acerca el final
vivo los últimos días
de una era
que ya no tiene poder
sino que muere de vieja.
Comienza septiembre. Iniciativas que se han hecho viejas y han perdido su significado. Nuevos planes, como cambiar las clases de francés por las de inglés, sin salir del Paseo del Prado (ya me gustaría que fuera de Les Champs Elysées) Au revoir, hello!