Abandono IV
Has trabajado duro para que día a día me desamorase de ti. Te he complacido. Dices que me echas de menos y me partes el alma.
Has trabajado duro para que día a día me desamorase de ti. Te he complacido. Dices que me echas de menos y me partes el alma.
Venzo por obligación la querencia a estar acurrucada bajo el edredón protegiéndome del azote externo y viajo el fin de semana para celebrar el cumpleaños de mi madre. Consigo esquivar lo desagradable y me refugio en el cariño que, afortunada de mi, recibo a manos llenas. Amigos que se alegran de verme y con ellos intercambio intimidades, dolores y placeres entre humo, alcohol y risas. La noche es bonita a pesar del frío y la niebla difumina el paisaje convirtiendo en mi retina las imágenes en lienzos. Piel suave que roza mi piel. Me gusta el tacto de tu cuerpo, tu temperatura y acoplo mis formas a las tuyas. Contacto mágico que me ayuda a dormir, a dormir bien. Con los ojos cerrados sueño con amores sinceros y naturalezas vivas. Despierta, regreso a la realidad de tu cama y sonrío.
Tu piel sostiene
Mi cuerpo
Mi alma y
Mi aliento
En el mismo lugar
Te abrazo
¿Duermes?
No te dejo
Doy media vuelta
Y ríes y besas
Mi espalda
Con las persianas
Muy cerradas
Para ignorar
la hora que es
Tengo unas ganas de perderte de vista que me muero y me alegra pensar que tú a mi también. A ver quién se decide antes.
Ese otro que también me habita... es un hombre y no fuma