Extremista
Los extremos... se unen en las puntas.
Redichos Populares en los Bares
Los extremos... se unen en las puntas.
Redichos Populares en los Bares
Son las 9 de la noche en Madrid, dos horas menos en Dakar. Aquí hay tormenta, allí no hay luz eléctrica.
Ni soy heroína ni tengo alma de mártir, pero si me acompañas, hoy mismo hacemos la revolución.
La revolución política, es decir, la expulsión de la dinastía y la restauración de las libertades públicas, ha resuelto un problema específico de importancia capital, ¡quién lo duda!, pero no ha hecho más que plantear y enunciar aquellos otros problemas que han de transformar el Estado y la sociedad españoles hasta la raíz. Estos problemas, a mi corto entender, son principalmente tres: el problema de las autonomías locales, el problema social en su forma más urgente y aguda, que es la reforma de lo propiedad, y este que llaman problema religioso, y que es en rigor lo implantación del laicismo del Estado con todas sus inevitables y rigurosas consecuencias. Ninguno de estos problemas los ha inventado la República (...). Cada uno de estas cuestiones, señores diputados, tiene una premisa inexcusable, imborrable en la conciencia pública, y al venir aquí, al tomar hechura y contextura parlamentaria es cuando surge el problema político. Yo no me refiero a las dos primeras, me refiero a eso que llaman problema religioso. La premisa de este problema, hoy político, la formulo yo de esta manera: España ha dejado de ser católica; el problema político consiguiente es organizar el Estado en forma tal que quede adecuado a esta fase nueva e histórica el pueblo español. Yo no puedo admitir, señores diputados, que a esto se le llame problema religioso. El auténtico problema religioso no puede exceder de los límites de la conciencia personal, porque es en la conciencia personal donde se formula y se responde a la pregunta sobre el misterio de nuestro destino (...).
Manuel Azaña (ministro de la Guerra)
Diario de sesiones de los Corles, 13 de octubre de 1931

La sabiduría suprema es tener sueños bastante grandes para no perderlos de vista mientras se persiguen.
William Faulkner
Acabo de escuchar esta combinación de palabras en la previsión meteorológica. De inmediato y simultáneamente dos ideas me han venido a la cabeza...
- Qué pena acabar una amistad por mezclarla con sexo
- Qué lástima no poder ser amigo de quien has amado como si sólo tú y él/ella habitaran este mundo
... Pensamientos que me han recordado esta canción: Mastretta: El último habitante del planenta
Insiste, insiste, que hace mucho que se dispara el dispositivo que activa la sordera temporal en mis oídos cuando intentas hablar, aunque el ego te ciegue demasiado para verlo.