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Categoría: Rutina

¡Taxi!

ansiolitica 17/12/2008 @ 23:35

Los coches son habitáculos muy pequeños que a veces pueden dar mucho, mucho miedo.

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Algunos días me doy un lujo y cojo un taxi para desplazarme por Madrid. La mayoría escuchan La Cope.

Ultra Marinos

ansiolitica 10/12/2008 @ 16:29

La calle Trafalgar forma parte de mi rutina y siempre que paso por delante de esta tienda pienso en hacerle una foto. Ayer, por fin, llevaba la cámara.

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Ultramarino: Se dice de los géneros o comestibles traídos de la otra parte del mar, y más particularmente de América y Asia, y en general de los comestibles que se pueden conservar sin que se alteren fácilmente. U. m. c. s. m. pl. Lonja, tienda de ultramarinos.

Color de otoño III

ansiolitica 06/11/2008 @ 19:43

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Atardecer en mi barrio

Color de otoño

ansiolitica 14/10/2008 @ 18:30

Este otoño cálido es como un regalo envuleto en precioso papel de color, no me cuesta madrugar para no perderme las luces de la ciudad a cualquier hora del día.

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El Paseo del Prado, hoy, poco antes de las 9 de la mañana.

Mucha suerte

ansiolitica 30/09/2008 @ 12:08

Salto de la cama. Hay mucho que hacer antes de incorporarme mañana a la esclavitud. Hoy todavía soy libre. Me emociona el trato de la funcionaria de la oficina de empleo porque se alegra por mí y me desea mucha, mucha suerte, en mi nuevo trabajo. Caminando por el barrio hago números para calcular cómo sobrevivir hasta que cobre mi primer sueldo pero me invade un enorme deseo consumista y sueño: Me compraré ese vestido de punto que me gustó, medias nuevas, zapatos altos…Vuelvo a la realidad en el mercado, cuya puerta está custodiada por un joven extranjero vendiendo el periódico La Calle. -No tengo dinero, le digo. -¿Hablas inglés? Me pregunta en ese idioma. -A little; respondo. Y se pone a hablar como si no lo hubiera hecho en años. De su extenso discurso alcanzo a entender sólo algunos detalles, como que lleva poco tiempo en Madrid, que viene de Nigeria, que lo pasa mal porque no tiene ni idea de español, no conoce chicas, está solo, no consigue euros… A mí, en cierto modo, me pasa algo parecido -pienso- también estoy sola y sin blanca. Pero no sé decirlo en inglés y me despido deseándole mucha, mucha suerte. Me quedo con las ganas de invitarle a comer pero no lo hago porque tiene más necesidad de charlar que hambre, y conversación es algo que no le puedo ofrecer.

Hibernar

ansiolitica 19/09/2008 @ 09:26

El verano se va y en su partida la piel recupera su blanco nuclear y los escotes disminuyen. La simpatía del señor del estanco empieza a hibernar y ya no me da los buenos días, no me dice ni hola. Espero que el verano próximo, cuando sus ojos y mis tetas se encuentren de nuevo, se acuerde de mi y vuelva a sonreirme.

En proceso

ansiolitica 13/06/2008 @ 11:22

Eterno candidato en proceso armado de paciencia. Opta, intenta, prueba, rellena inscripciones ocupando los espacios de tiempo que ayer olían a silencio y hoy a sol y gramíneas. Una carga menos esta semana, otra menos la próxima, y así va aligerando la mochila para transitar erguido en el eterno proceso.

60 metros

ansiolitica 07/05/2008 @ 16:05

Seis personas, dos perros y dos gatos conviven en los 60 metros cuadrados que lindan con mi diminuto hogar. Son dos casas y dos familias distintas a las que les une su afición a los animales de compañía, de ahí que tengan un perro y un gato en cada casa. Los 30 metros más cercanos a mi, son más grandes que los 30 del fondo del pasillo porque vive menos gente. Una pareja tan joven como paleta cuida mimosamente de sus animales aunque no respeta a la vecindad. Compartimos pared y sus ruidos son parte de mis rutinas. Las llamadas de atención hacia su perra, que aunque casi nunca ladra,  gritan sin consultar el reloj por si la hora no fuera la apropiada para vociferar. Hablar les oigo menos, excepto a ella, cuyo tono de voz suele ser elevado, sobre todo si su madre es la interlocutora y la charla es por teléfono. El intercambio de sonidos debe de ser mutuo y estoy segura de que escuchan mi música y saben cuando follo, porque me cuesta gemir en silencio. Al fondo está la casa de los horrores. La he visto porque cuando hace calor dejan la puerta de la calle abierta para que les entre un poquito de aire. Desconocen el significado de la palabra higiene y todo el pasillo huele siempre fatal gracias a los efluvios que desprenden su casa, su perro y ellos mismos. Pero además dan mucho miedo, todos: la madre, el padre y la hija y el hijo adolescentes. He oído contar barbaridades de ellos, pero mis propios oídos han escuchado sus amenazas cuchillos en mano. El corazón te da un vuelco. El chaval habla a veces por teléfono en el portal con su novia, supongo que buscando la intimidad que no puede tener en su casa. Le oigo insultarla, humillarla, acosarla entre desprecios que rozan la amenaza. Últimamente no viene mucho, debe haber encontrado otro techo y aparece los fines de semana para ducharse en el baño común de la tercera planta, que sólo usa su familia. Hacía tiempo que quería escribir sobre ellos, intentaré que la próxima vez sea algo más literario, desde luego hay material. De momento, estos días que tanto tiempo estoy en casa y los tengo tan presentes, necesitaba desahogarme.

Soy una perra

ansiolitica 19/04/2008 @ 17:58

Están lejos y el teléfono enmudece. No hay nada que decir, la conversación pierde sentido más allá del entretenimiento en los días festivos sin un plan mejor. El lunes llama: - Te quiero ver- Un té, un cine, una cena: No le gusta estar solo y a su lado consigue liberar la mente de los asuntos laborales cuando sale de la oficina. Jueves. Una noche juntos, mimitos, un polvo. Una voz dulce le ha dorado la oreja y pisa la calle con la sonrisa puesta. Pasan semanas y ve la ausencia frente a sí pero no le preocupa. Se aleja seguro otra vez y la distancia se alaga, se estira hasta romper la correa de su animal de compañía. ¡Guau, guau!


Anochece

ansiolitica 13/03/2008 @ 21:42


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El atardecer da a la cuidad un aspecto lánguido y luminoso, el espectáculo despierta en el ánimo alegria y tristeza a la vez.

Madrid, C/ Orense