
Para mi ha sido todo un descubrimiento, una artista que se adelantó a su tiempo y ha pasado desapercibida, al menos, para quienes disfrutamos del arte para ensanchar el espíritu y no vivimos de él ni dedicamos la vida a estudiarlo. Mujer, lesbiana, detenida por la Gestapo… ¡casi nada! No conocía su obra, ni tan siquiera su nombre, pero sus fotografías me han impactado. Más allá de orientaciones sexuales, transgender’s, teóricos queer… las secuencias de autorretratos invitan a la reflexión y a la rebeldía, a la búsqueda de uno mismo, a sumergirse en el abismo en lugar de huir con las orejas gachas. Es parte de la muestra Amazonas del arte nuevo, y la presentan así:
Fotógrafa intimista cuya figura no transcendió realmente el ámbito público, pese a su vinculación al movimiento surrealista. Su trabajo interiorizado no adquirió actualidad hasta muchas décadas más tarde. Se tomó a sí misma como objeto y desarrolló con una coherencia sorprendente, una serie de autorretratos, normalmente de pequeño formato, en los que representa diversas y variadas personalidades, formulando un proceso que la hace precursora del arte conceptual de los años setenta e incluso de algunas artistas actuales.
Muy recomendables también las artistas alemanas y rusas de esta muestra que recoge obras de la primera mitad del siglo pasado. Lo mejor, ir a verla. Una prueba:

Violada (1907-1908), por Käthe Kollwitz.