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Categoría: Porqué no

Ansiolítica

ansiolitica 11/11/2008 @ 22:06

Por si no se había notado, me gusta la fotografía y hoy me apetecía jugar con mi propia imagen al igual que juego con mi propia vida, por ejemplo, en este blog.

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No te fíes de lo que ves. La foto la hizo el hombre invisible aunque los retoques son míos.

Azar

ansiolitica 09/10/2008 @ 21:31

El azar decidió que perdiera el autobús aquella mañana y que no coincidiera en el asiento a tu lado. No regogiste mi cartera del suelo porque no llegó a caer, ni me embriagó tu mirada amable junto a aquellos buenos días que nunca pronunciaste.

No compartimos trayecto, ni charla, ni coqueteo, ni café antes de separarnos, ni intercambio de números de teléfono. Como no te invité a mi casa, no cruzaste la puerta marcando nueve pasos, como no pisaste el décimo que habría supuesto el gran salto.

Acumulamos ratos solitarios porque se le antojó al azar. Y alejados el uno del otro, vivimos ignorantes de nuestra existencia. No llegamos a besarnos, ni desgastamos lecho, ni incómodos desayunos, ni juegos, ni sexo. Por todo eso no supe de tu rabia ni tú supiste de mis anhelos.

Todo fue cosa del azar, que no quiso presentarnos aquella mañana, y así nos privó de las ganas y nos libró de culpas insanas.

Mucha suerte

ansiolitica 30/09/2008 @ 12:08

Salto de la cama. Hay mucho que hacer antes de incorporarme mañana a la esclavitud. Hoy todavía soy libre. Me emociona el trato de la funcionaria de la oficina de empleo porque se alegra por mí y me desea mucha, mucha suerte, en mi nuevo trabajo. Caminando por el barrio hago números para calcular cómo sobrevivir hasta que cobre mi primer sueldo pero me invade un enorme deseo consumista y sueño: Me compraré ese vestido de punto que me gustó, medias nuevas, zapatos altos…Vuelvo a la realidad en el mercado, cuya puerta está custodiada por un joven extranjero vendiendo el periódico La Calle. -No tengo dinero, le digo. -¿Hablas inglés? Me pregunta en ese idioma. -A little; respondo. Y se pone a hablar como si no lo hubiera hecho en años. De su extenso discurso alcanzo a entender sólo algunos detalles, como que lleva poco tiempo en Madrid, que viene de Nigeria, que lo pasa mal porque no tiene ni idea de español, no conoce chicas, está solo, no consigue euros… A mí, en cierto modo, me pasa algo parecido -pienso- también estoy sola y sin blanca. Pero no sé decirlo en inglés y me despido deseándole mucha, mucha suerte. Me quedo con las ganas de invitarle a comer pero no lo hago porque tiene más necesidad de charlar que hambre, y conversación es algo que no le puedo ofrecer.

Amante

ansiolitica 17/09/2008 @ 12:22

Dos amigas conversan:

 - Tenemos que echarnos un amante este invierno.

- ¿Qué dices...? ¿...Una manta?

- Sí, eso también.

Qué tiempos

ansiolitica 13/09/2008 @ 12:22

Hoy me he levantado macarra, me he metido en los pantalones pitillo y he retrocedido, como succionada por un agujero negro, a los viejos tiempos.

The Black Crowes - Hard to Handle

Idiomas

ansiolitica 04/09/2008 @ 13:38

Comienza septiembre. Iniciativas que se han hecho viejas y han perdido su significado. Nuevos planes, como cambiar las clases de francés por las de inglés, sin salir del Paseo del Prado (ya me gustaría que fuera de Les Champs Elysées) Au revoir, hello!

Ganadora

ansiolitica 03/09/2008 @ 00:11

Se llama Yelena Isinbayeva. Viajó de  Rusia a Pekín para participar en las últimas Olimpiadas y se llevó el oro en la competición de salto con pértiga. Me han dicho que me parezco a ella; no sé, pero me ha recordado una frase que leí hace tiempo en un muro: Ganar debe ser la hostia.

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La foto es de una noticia de El País, cuando ganó el campeonato del mundo en Helsinki.

Invisible

ansiolitica 27/08/2008 @ 20:07

Aproveché que el hombre invisible estaba de siesta en el sofá para cogerle prestada su capa. Cubierta con la prenda etérea y difusa, me planté delante del espejo para comprobar que el cristal reflejaba el desorden de mi casa como si yo no estuviera allí. Confiada por poder espiar sin ser vista, salí a la calle con la sonrisa maliciosa puesta. Estaba decidida a buscarte, seguirte y hacerte alguna putada. Sería sólo un castigo burlón de los muchos que te mereces, de los tantos que debería infringirte si decido satisfacer las ansias de venganza que a ratos me asaltan. Camino de tu barrio crucé el parque y no pude contener las ganas de empezar a hacer jugarretas. Robé entonces un chupa chups y unos peta zetas en el kiosco, porque son las dos chuches que más me gustan del mundo, y susurré guapo en el oído del dependiente, que se paralizó asustado girando la cabeza a ambos lados pero con cara contenta. Me acerqué después a un niño que tenía un globo, se lo quité y me puse a jugar con él emulando la historia del fantástico cortometraje Le ballon rouge. Me enterneció su exprsión desolada cuando dejé escapar el globo camino del cielo, pero en seguida se dio cuenta de que tenía un chupa chups en la mano y olvidó la pérdida. Los niños están bien para un rato, así que salí del parque retomando mi objetivo: Putearte. Un semáforo rojo me detuvo, porque aunque llevaba la capa del hombre invisible no era inmune a los atropellos de los coches. El disco tardaba en cambiar y se me ocurrió entretenerme con dos gitanas rumanas que también esperaban para cruzar. Eran las típicas ladronzuelas, niñas mugrientas que roban con todo el descaro y sin miedo a las consecuencias. Me puse detrás de ellas y grité: ¡Policía! Y salieron corriendo despavoridas. Con el semáforo verde seguí mi camino flipada con el poder que daba la invisibilidad, qué cosa tan rara, no sabía como el hombre invisible podía lamentarse tanto de su condición. En fin, supongo que nada es perfecto, pero yo estaba disfrutando haciendo maldades como una niña chica. Con mi siguiente víctima me despaché a gusto, aunque me supo a poco. Se trata de un vecino maltratador que vi esperando el autobús. Verle y lanzarme sobre él fueron, por la rapidez, casi una misma cosa. Primero le agarré el brazo desde la espalda para que no se pudiera mover. El tío estaba horrorizado porque no sabía lo que pasaba y no veía nada ni nadie que le aclarase qué ocurría por mucho que girase la cabeza hacia atrás, justo donde yo estaba diciéndole con tono amenazador: Como vuelvas a pegar a una mujer, atente a las consecuencias. Después, le solté violentamente y le miré de frente; estaba pálido, sudaba y seguía intentando encontrar una respuesta tras sus hombros. Pero le pegué tal patada en los huevos que se los agarró y se sentó en la marquesina del bus con un gemido casi mudo, mirando a su alrededor preocupado por si alguien estaba viendo su patética situación. Antes de marcharme, le chisté para que mirase hacia mi y abrí la capa invisible, en plan exhibicionista, porque debajo estaba completamente desnuda. Le dejé con los ojos como platos y la cara desencajada y me metí en un bar. La experiencia me había dado sed y me había dejado una sensación un tanto amarga. Tomé por el morro una cerveza y un pincho de tortilla que me ayudaron a recobrar el ánimo (La solución a todos los males siempre me la ha dado mi madre: come, hija, come...). Era un bareto de barrio pero con ambiente acogedor, y en una mesa que había junto a la ventana, un chico monísimo estaba leyendo el periódico. No me lo pensé dos veces y me senté a su lado. De cerca era aún más guapo y además, estaba en forma. Estuve un rato mirándole embobada y empecé, inconscientemente, a comerme los peta zetas. Cuando vi que el ruido del caramelo explotando en mi boca le asustaba pensé que la había cagado, que tontería, porque no me veía. Así que cerré la boca y tragué lo más rápido que pude. Me fui dejándole en el bolsillo una servilleta de papel con mi teléfono en la que escribí también: Si fuera tú, me llamaría. Era hora de regresar a casa, quizá el hombre invisible se había despertado y se sentiría indefenso sin su capa. Aceleré el paso para volver y recordé que mi idea primera al ponérmela había sido putearte. Qué pereza,qué pérdida de tiempo -pensé- con la de cosas interesantes que se pueden hacer.

Asociación de ideas

ansiolitica 10/08/2008 @ 01:34

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La portada de Ana Elena Pena me ha recordado otra dirvertida primera plana de los cachondos de El RInoceronte.

Perseo y Andrómeda

ansiolitica 23/07/2008 @ 20:06

Ilustración de un episodio de las Metamorfosis de Ovidio. Andrómeda, encadenada a una roca es liberada de un monstruo que devasta la región, enviado por Neptuno para vengar a Juno, ultrajado por la belleza del princesa. Perseo mata al dragón y presenta la cabeza de Medusa petrificada a sus enemigos. Libra a Andromeda, se casan y son felices durante toda la eternidad.

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Obra de Pierre Puget expuesta en el Museo del Louvre, realizada entre 1678 y 1684 en el reinado de Luis XIV, probablemente con la colaboración del escultor Christophe Veyrier. Ay P me acompañaron por todo París.