Ayer mañana
Ayer mañana intuí que la melancolía presidiría toda la jornada. Decidí dejarme llevar por ese misterio que a veces dispara la capacidad de recepción de los sentidos y anula la rutina aunque los hábitos no varíen. Ayer todas las imágenes, los sonidos, las texturas me causaron una honda emoción teñida de una inexplicable presadumbre que por su fugacidad sólo produjo dolor con minúsculas. Ayer eché de menos y a la vez fui consciente de los deseos renovados de mi alma, enturbiada ayer por una paciente ansia de futuro.Disfruté del cansancio generado por tanta energía invertida y sufrí con los errores buscando respuestas, dibujando el mapa hacia el manantial preciso que calmaría mi sed de ayer y de mañana.


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