Domingo
Ayer leí en Enfocarte este poema de Fabián Casas que me gustó mucho.
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Hace algún tiempo Hace algún tiempo Como siempre, la lluvia caía en todas partes. Hoy nos encontramos en la calle. Fabián Casas (www.fabiancasas.tripod.com) nació en Buenos Aires, Argentina, en 1965. Soy una perraEstán lejos y el teléfono enmudece. No hay nada que decir, la conversación pierde sentido más allá del entretenimiento en los días festivos sin un plan mejor. El lunes llama: - Te quiero ver- Un té, un cine, una cena: No le gusta estar solo y a su lado consigue liberar la mente de los asuntos laborales cuando sale de la oficina. Jueves. Una noche juntos, mimitos, un polvo. Una voz dulce le ha dorado la oreja y pisa la calle con la sonrisa puesta. Pasan semanas y ve la ausencia frente a sí pero no le preocupa. Se aleja seguro otra vez y la distancia se alaga, se estira hasta romper la correa de su animal de compañía. ¡Guau, guau!
Frágil![]()
Hoy sí te he cogido el teléfono. Menos mal que no eras tú. Me columpio
He recuperado los dos mil pedazos de mi corazón hecho añicos. Vengo de recogerlos de tu casa y los pegaré con mimo, paciencia y Supergen. Los dos mil trocitos seguían latiendo esta tarde, dando saltitos sobre las baldosas de la cocina y agonizando en el suelo de tu habitación. Los he metido en la caja en la que antes transportaba deseo, deseo que he tenido que tirar a la basura porque no le quedaba sitio. En mi bolso nunca falta un frasco de lujuria que seguirá poniéndome cachonda en el patio de colegio en el que me ves. Aunque estás lejos, noto tu aliento acelerado y siento tu mirada pasear por mi cuerpo mientras juego en el columpio. Seguro que estás pensando lo sexy que me queda el babi. Si te desnudas, es decir, si te quitas el disfraz, te follo ahora mismo. Corazón rotoDiréis que la letra de este temazo es muy triste, pero no lo es menos que el día de hoy. Mañana dicen los expertos del clima que cambiará el tiempo, espero que sea para mejor. Corazón roto en 2.000 pedazos Está bien, tengo el corazón roto en dos mil pedazos. Está bien, tengo el corazón roto en dos mil pedazos, unas piernas y una carretera para caminar, porque alguien puso una bomba en mi coche, quizá fue una mujer, Ellas son las que ponen bombas en los coches después de conducirlos con ternura por las carreteras asfaltadas de los hombres débiles. Está bien, tengo el corazón roto en dos mil pedazos, y estoy caminando esta noche por la carretera, hay un coche que viene hacia mí, lo conduce una mujer, quizá quiere meterlo en mi corazón, no se imagina que ya está roto en dos mil pedazos.
Eclipse
Constelación Acuario frente a Leo, y entre ambas, infinitos agujeros negros que no dejan pasar ni la luz solar ni el reflejo de las estrellas. Eterno eclipse. El abismo se cierra y no es recomendable atravesar las grandes aguas. La lluvia cae hoy sobre el pedazo de la Tierra en el que me encuentro sin dejarme ver el cruce de los astros maestros, la luna y el sol, espectáculo buscado por la mortal retina. Cielo gris opaco que impide mirar más arriba, allá donde el destino está impreso y tampoco alcanza el bic que sujeta mi mano deseosa de reescribir. Recuesto mi cuerpo despacio sobre el cálido lecho sin sentirlo mío pero sintiendo tanto, que por un instante fugaz, me convierto en la Mayor Osa del firmamento.
Hoy hay eclipse parcial de luna. Su hora punta, hacia las 20:51 Silencio por favorSentada en el sofá, con un libro entre las piernas que reposan sobre la silla plegable. Suena el timbre de la puerta y abre con desgana. Es él. Da un portazo sin dejarle entrar, se gira y tapa la mirilla con la espalda. Dobla las rodillas y las recoge entre sus brazos mientras se queda sentada en el suelo. Se cuela un por favor susurrante desde el felpudo. Contesta no moviendo la cabeza a derecha e izquierda. Escucha el timbre una vez más y se cubre los oídos con las manos. Pasan segundos, minutos, más minutos. No se oye nada. Sólo silencio. El pelirrojoTe he visto desde el autobús. Sentada junto a la ventana, con la cabeza lánguida apoyada en el dorso de la mano, miraba a través del cristal el paisaje urbano y difuso desde la distancia que facilita viajar aunque el trayecto deambule por un entorno tan rutinario como el destino final. Semáforo rojo. El bus se detiene y mis ojos se entornan asombrados al cruzarse con los tuyos. Desde la calle, sostienes mi mirada y cambia el disco sin que des un paso adelante. No sé quién eres pero te reconozco. No parpadeo, tú tampoco. Verde mar alrededor de tus pupilas fijas en las mías, rostro blanco decorado de pecas y pelo color mandarina natural. Superas cualquiera de mis locas fantasías. El cruel autobús avanza y me giro y desapareces… pero retengo tu imagen mientras me aleja de ti. Corro a la puerta y me apresuro a bajar en la siguiente parada. Inútil intento; te he perdido y he vuelto a perderme en la ciudad. Esta vez no me importa. He aprendido a cultivar la paciencia y sé que pronto coincidiremos en una línea de largo recorrido.
Materiales para un cuento a-fortuna-do En obrasRenuncio a ser tu princesa Y Mi palacio se derrumba
No soporto el ruido de Las obras de rehabilitación
Y te lo dejo todo A ti. Que lo disfrutes | ||


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