Preñada
Preñada de viento estoy
De la angustia me alejo volando
Apretando fuerte los párpados
para evitar el vértigo
Preñada de viento estoy
De la angustia me alejo volando
Apretando fuerte los párpados
para evitar el vértigo
Me apetecería mucho ir al Congreso Mundos de Mujeres que organiza la Universidad Complutense de Madrid. Hace unos meses pensé que podría pasarme alguno de los días a cubrirlo para mi trabajo en prensa, y me entristecía saber de antemano que sería algo fugaz que me sabría a poco. Ahora tengo tiempo pero no dpuedo permitirme pagar los 200 euros que piden a cada participante, cosas de desempleo. También se sale de mi presupuesto el precio por asistir a la casi única jornada que, dentro de los cursos de verano del Escorial, hay organizada en torno a comunicación y género: “La mujer periodista y los problemas de género”. 104 €/ oyente; 63 si estás en paro; no está mal para unas horas. Nunca se sabe, quizá sea mejor invertir en aprender inglés.
Son maravillosas las definiciones de la Rae. No sabía que había participado tantas veces en una orgía (¡guao!)
Hay que creer en algo, aunque no se tenga fe, y yo sólo puedo creer en el amor. No pienso que los sentimientos estén sobrevalorados, de otro modo, no sé qué hacemos en este mundo además de asesinar el planeta. Por eso, entre el sufrimiento y el disfrute, me recreo en sentir toda la escala de emociones. Me emociona un paisaje, un teatrillo, un dibujo, una caricia, y gracias a los demás, estoy viva. Descanso entre cañas, ronroneo en sofás ajenos, duermo en otras camas, comparto cenas, desayunos, besos, doy, recibo… y no me arrepiento de nada.
Escribo sin modelo
A lo que salga,
Escribo de memoria
De repente, 
Escribo sobre mí,
Sobre la gente,
Como un trágico juego
Sin cartas solitario,
Barajo los colores,
Los amores,
Las urbanas personas
Las violentas palabras
Y en vez de echarme al odiio
O a la calle,
Escribo a lo que salga.
La imagen podría corresponder a cualquiera día de este lluvioso mayo-junio pero es anterior, de los meses de invierno en los que apenas necesitábamos paraguas. La creía perdida, junto a otras que robo caminando por Madrid y hoy me ha alegrado encontrar casi de casualidad.
Novio: Algo que él/ella se perdió por mirar para otro lado
Pareja: Ventana con reja abierta de par en par
Amigos: Grupito de pájaros que disfrutan con los restos del pan
Conocido: Helado con sabor a cocido
Fantasma: Ente de respiración asmática que está en tu vida y no se corresponde con ninguna categoría de relación humana
La plataforma No nos resignamos lanzó una campaña para la despenalización del aborto y ha pedido una entrevista con la ministra de Igualdad. Mientras, ha empezado a difundir esta pegatina:

Eterno candidato en proceso armado de paciencia. Opta, intenta, prueba, rellena inscripciones ocupando los espacios de tiempo que ayer olían a silencio y hoy a sol y gramíneas. Una carga menos esta semana, otra menos la próxima, y así va aligerando la mochila para transitar erguido en el eterno proceso.
Me tiembla el pulso cuando escribo, o tan sólo reproduzco, informaciones sobre las nuevas iniciativas de la UE:
La Eurocámara sienta las bases para regular los blogs (El País)
Bruselas considera "un paso adelante para los trabajadores" el tope semanal de 65 horas (Público)
Esta mañana me ha despertado mi hijo. Se ha acurrucado a mi lado en la cama con su respiración tranquila y honda. Me ha hecho cosquillas, me ha besado en la mejilla y al abrir los ojos he visto su sonrisa diciéndome: -¡Vamos! Hoy es el día más maravilloso del mundo.
Después de tanta lluvia, truenos, relámpagos… es difícil resistirse a escribir desde la melancolía cuando el cielo no ha dejado de llorar en toda la primavera. Desde el frío que recuerda lo solos que estamos en la vida y en la muerte. Desde la humedad que impone fragilidad a la rutina diaria. Hoy el sol asoma y a cubierto se avecina tormenta, será por costumbre. Por eso, tengoel pararayos a punto, el impermeable listo, el paraguas impecable... pero no uso capucha.

Imagen: http://cosassencillas.files.wordpress.com/2006/12/tormenta.jpg
Como en los toros, hoy me han puesto dos banderillas en las anginas para inyectarme una sustancia que me ayudará a eliminar bloqueos físicos. Se llama procaina y todavía tengo que ponerme más en las tiroides y en el vientre. Vivan los pinchazos clavados así, de frente, para que se suelten los chakras y seamos felices aunque haya tanto personajillo cerca que a veces quiera impedirlo. Qué coño, me quiero.